El placer de pecar.

Durante el virreinato el demonio cristiano encontró un hogar en las semillas de cacao, desde donde tentó de avaricia, lujuria y gula a quienes no se resistieran a su exquisito sabor: es difícil suponer que el chocolate llevara a los hombres a la avaricia, el autor de la primera imagen de la avaricia como pecado capital fue Pablo de Tarso, quien no dudo en señalar que la raíz de todos los males es el afán del dinero, así es que nace la idea de combatir este pecado pues la avaricia confunde a los hombres haciéndoles suponer que sus acciones son virtuosas sin darse cuenta de que el demonio encuentra en estas personas alegres victimas, felices de vivir con sus cadenas.

dinero

El cacao pronto avivo la avaricia y los falsificadores de cacao pronto aparecieron relata Fray Bernardino de Sahagún, algunos tostaban las semillas viejas y secas para que parecieran nuevas y frescas, otros las metían en agua para que se hincharan y así ganaran volumen, por supuesto que no faltaba quien mezclaba algunas de mala calidad para venderlas como frescas. Esto demuestra que los españoles estaban dispuestos a todo para acumular una fortuna con el cacao.

cacao

Sabemos gracias a Fray Juan de Torquemada que Nezahualcóyotl gastaba cerca de 2.74 millones de granos de cacao al año, mientas que su primo Moctezuma Xocoyotzin guardaba en sus almacenes poco mas de 960 millones de granos, según datos de Francisco Cervantes de Salazar en su crónica de la nueva España, las morbosas ansias de poseer almendras de cacao no fueron privativas de los indígenas, los conquistadores tampoco resistieron la avaricia. Según cuenta también el Fray F. C. Salazar los españoles asaltaron las bóvedas reales de donde se llevaron poco mas de 41 millones de granos de cacao, sin dudar un gran asalto solo comparable al de los piratas ingleses al puerto de Huatulco para llevarse 100 mil cargas de semillas de cacao. El Fray muestra claramente que el cacao provoca los pecados capitales; de la avaricia siguió el hurto y de allí derivaron la envidia de los pobres falsificadores y la soberbia de los poderosos quienes bebían el cacao en copas de oro fino.

cacao (1)

Dato: En el siglo XVIII Voltaire no tubo mas remedio que experimentar con el chocolate para desmentir que este propiciaba apetito sexual como se creía, la ruta del pecado permaneció pero ahora como gula. 

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[1] Autor: José Luis Trueba Lara

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