imagen de rebozo de colores con una blusa

Antecedentes Indígenas Del Rebozo

El rebozo, una tela larga y angosta con anudados y flecos en cada extremo, tiene dos expresiones que subsisten hoy, principalmente en el mundo indígena: el clásico y el indígena regional.

El rebozo indígena regional

Son extraordinarios los rebozos que trabajan las purépechas de Michoacán. Van listados en dos tonos de azul con los flecos de artícela de dos colores, formando dibujos que producen un efecto parecido al del arte plumario, de donde probablemente provienen: los intrincados rapacejos del pueblo zapoteco de Yaganiza, Oaxaca; los triángulos anudados en formas de animales y estrellas que elaboran los otomíes del Estado de México y de Santa Anita Zacuala.

Hidalgo, así como los bordados en los rebozos de lana, teñidos con tintes naturales por las nahuas de Hueyapan, Puebla.

El rebozo clásico

El rebozo clásico se hace de algodón, seda o artícela y su dibujo jaspeado se logra por medio de la artícela, una antigua técnica que emplea un tinte de reserva. Hasta la fecha no se han encontrado telas prehispánicas teñidas con la técnica conocida como el ikat. Sin embargo en el código Mendocino se representan unas mantas ofrecidas como tributos.

De hecho hasta mediados del siglo XX las otomíes del Mezquital de Hidalgo y de la zona de Toliman, Querétaro, tejían fajas y quechquemitls con la técnica del ikat, además de hilar y tejer ixtle para hacer ayates.

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Actualmente los rebozos se confeccionan en centros especializados como Tenancingo, Estado de México; Santa María del Río, San Luis Potosí y otros lugares como Tangancicuaro, Michoacán; Chilapa, Guerrero y Moroleon, Guanajuato. Es de notarse que casi todos los lugares mencionados se localizan en áreas indígenas: Tenancingo fueron matlatzincas, Santa María del Rio, San Luis Potosí otomí, Chilapa está rodeado de pueblos nahuas y Tangancicuaro es purépecha. Hasta mediados del siglo XX se hacían también rebozos en la ciudad de Oaxaca, situada en medio de poblaciones zapotecas.

Los ayates

No se pueden asegurar la existencia del rebozo, tal como se usa actualmente, en el México prehispánico. En varios documentos del siglo XVI se encuentra constancia de lienzos utilizados para transportar toda clase de objetos. En los códices Vaticano-Ríos y Telleriano-Remensis, en los que se describe la peregrinación de las siete tribus, entre ellas la mexica, desde las legendarias cuevas Chicomostoc, aparecen hombres cargando bultos envueltos en lienzos de tela.

En el códice Butirina o Tira de la peregrinación, donde se narra la salida de los mexicas de Aztlán, hay tres sacerdotes seguidos por una mujer. Todos llevan en la espalda unos fardos envueltos en lienzos. El primer sacerdote sostiene al dios de la guerra de la misma manera que las mujeres cargan hoy a sus hijos con el rebozo.

El Rebozo Durante El Virreinato

El rebozo, prenda mexicana por excelencia, es mencionado por vez primera por el dominico fray diego Durán, en 1572. Don vasco de Quiroga, obispo de Michoacán de 1537 a 1565, dictó unas ordenanzas para los hospitales, en las que exigía a las mujeres que traigan tocas blancas de algodón, con que cubran la cabeza y lo demás del cuerpo sobre las otras vestiduras que suelen traer.

Disposiciones semejantes quizá hayan existido en otros lugares, porque Henry Hawks, mercader inglés, dice en 1572, que la mujer indígena se tapaba con una manta muy fina que la cubría de la cabeza hasta media pierna, y también cuenta que al visitar el puerto de Natividad vio entre las mercaderías orientales que llegaban en la Nao “varios tejidos de seda y otros de plata y oro maravillosos de ver”.

Por esas fechas se producía seda en Oaxaca y los rebozos se tejían con trama de algodón; más tarde se le incorporaron hilos metálicos. En cuanto al color, aprovechando los tintes naturales prehispánicos de la grana cochinilla y el añil, entre otros, se aplicó la técnica del ikat.

El virrey Luis Velasco estableció telares en Texcoco en 1592. La real audiencia dictó ordenanzas para los tejedores, pero no incluían a los indios para que libremente pudieran hacer sus tejidos sin cuenta, ni reglas y no impedirles el modo de buscar su mantenimiento. Las mujeres tejían en el telar de cintura prehispánico, y los hombres en el de pedales introducido por los españoles.

Por los antecedentes mencionados se puede inferir que en algún momento del Virreinato se aplicó una técnica, probablemente anterior a la Conquista, a lienzos que ya se usaban en el México prehispánico, y quizá así nació el rebozo como hoy lo conocemos.

A pesar de que abundan los flecos de diferente tipo anteriores a la colonia, como lo muestra, el códice Nuttall, es probable que estos hayan sido incorporados paulatinamente al rebozo. El rapacejo era muy pequeño en el pasado y empezó a crecer considerablemente hasta el siglo XX, el rapacejo es quizá un agregado a las telas del rebozo y probablemente se trata de una aportación mestiza.

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7 comentarios sobre “Antecedentes Indígenas Del Rebozo

  1. Acabo de recibir un rebozo rojo, tengo mis dudas, me prodrian decir que medidas debe tener el mismo? Gracias Narda Sarmiento Castro, Dallas, Texas,

    • Buen Día Elizabeth Castillo, contamos con 2 sucursales, una en Calz. de Tlalpan #2191, Col. Ciudad Jardín y la otra en Madero #20, 1er. piso, Local #104, Del. Cuauhtémoc, Centro Histórico. Te esperamos!

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