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Mujeres de México – Leona Vicario

Doña Leona Vicario nació en la capital de la Nueva España el 10 de abril de 1789 como hija única
del segundo matrimonio por parte de su padre. Fue bautizada en la parroquia del arcángel San
Miguel cinco días después de su nacimiento. Su nombre completo fue María de la Soledad Leona
Camila Vicario Fernández, pero sería mejor conocida como Doña Leona Vicario.
Su padre don Gaspar Martín Vicario, era español procedente de Castilla la vieja, que afincado a la
Nueva España, se dedicó al comercio. Su madre doña Camila Fernández de San Salvador, provenía
de una familia de pocos recursos, 1 originaria de la ciudad de Señor San José de Toluca.
Leona recibió una excelente educación, cosa excepcional y rara en la sociedad virreinal del siglo
XVIII, donde los hombres gozaban de mayor apoyo en este contexto en comparación con las
mujeres. 2 Sin embargo, sus padres realizaron un gran esfuerzo para que Leona tuviera la mejor
educación.
Todo un conjunto de circunstancias dieron como resultado el espíritu, fortaleza y educación de
Leona. No solamente sus padres se preocuparon por proporcionarle una educación intelectual,
sino también cristiana. Como resultado: “lograron hacer de Leona una perfecta beata cristiana”,
una mujer inteligente, fuerte, disciplinada y con un exquisito gusto. Todos estos factores, más su
hermosura hacían de Leona una mujer singular. 3
La joven Leona quedo huérfana, primero de padre y después a los 17 años de su madre en 1807.
Antes de morir su madre doña Camila otorgo la custodia al tío de la niña, el doctor en leyes y
abogado Agustín Pomposo Fernández de San Salvador, que además fungía como albacea. ​ Su tío le
permitió vivir sola para que estuviera cómoda, compró una propiedad contigua para estar al
pendiente de ella, algo escandaloso para las costumbres de la época. 4

Leona heredó una considerable fortuna de sus padres, que administrada cuidadosamente su tío
don Agustín, y de la que ella no se preocupaba, ya que hacía considerables gastos en su nueva casa
así como en misas a sus padres, además invertirlos en apoyo a los más necesitados. 5
Octaviano obregón, un joven que provenia de una de las familias más opulentas de Guanajuato,
graduado ya de abogado de la Real y Pontificia Universidad, solicito el permiso de sus padres para

 

Fuentes

1 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario
2 https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_educación_en_México
3 https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2918/10.pdf
4 https://es.wikipedia.org/wiki/Leona_Vicario
5 https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2918/10.pdf

cortejar a Leona, con el consentimiento de ella, quien encontraba al sobrino del conde de la
valenciana y propietario de varias minas en el Real de Catorce, muy de su agrado.
Don Octaviano obtuvo la aprobación de sus pretensiones amorosas de Leona y de don Agustín
Pomposo y al formalizar la relación se realizaron las capitulaciones matrimoniales pero
desafortunadamente no sabemos si se consignaron en escritura pública. Era sólo un requisito que
pedían los tribunales eclesiásticos y seculares, ya que, en caso de que no se cumpliera con él no
era posible admitir cualquier demanda relativa a dicho contrato. Se debe aclarar que no contenía
una “obligación efectiva de casarse”.
Esta relación no se alcanzó en el altar ya que surgió inesperadamente un movimiento político en la
Nueva España que conmovió profundamente a sus habitantes: la destitución del Virrey Iturrigaray
en septiembre de 1808, cuando los criollos decidieron poner fin a los abusos, a la opresión y a la
desigualdad que recibían de los españoles, con lo cual decidieron luchar por la libertad y
autonomía de la Nueva España, iniciando así el movimiento de independencia. Don Octaviano
Obregón, así como su padre don Ignacio, eran cercanos al virrey Iturrigaray por lo que cuando
llegó a México la noticia de la invasión de España por las tropas francesas y de la prisión del rey
Fernando VII, los Obregón secundaron el plan de Talamantes, Primo Verdad y Azcárate a fin de
que la soberanía regresara al pueblo y el virrey Iturrigaray encabezara un gobierno autónomo.
Cuando el virrey fue encarcelado tras el golpe de Gabriel del Yermo, el suegro de Leona se vio
herido y luego muerto en su casa de Guanajuato, mientras que Octaviano Obregón, a pesar del
compromiso matrimonial firmado con la madre de Leona, tuvo que emigrar a España, porque
simpatizaba con la “causa de los criollos”. Estando ya en la península, don Octaviano fue “electo
diputado a sus Extraordinarias Cortes Generales, por la provincia de Guanajuato, el mes de agosto
de 1810, a la vez que allá en la misma metrópoli, se le nombraba diputado suplente de la Nueva
España”. Don Octaviano Obregón, pasó una larga temporada en la península, quedándose hasta
que terminaron las Cortes, esto es confirmado en la Constitución Política de la Monarquía de 1812
donde aparece su nombre.
A fines de 1808 Leona ya tenía 19 años y era heredera de la fortuna de su padre, la cual ascendía a
más de cien mil pesos de ese tiempo, asimismo acababa de mudarse a una casa espaciosa en la
calle de don Juan Manuel, donde vivía con su tío y apoderado don Agustín Pomposo Fernández de
San Salvador y su numerosa familia, en salas separadas, conservando a la vez su independencia.
Don Agustín era abogado y gozaba de una excelente reputación en el gobierno virreinal.
Nombrado dos veces rector de la Universidad además de publicar varios opúsculos a favor de
Fernando VII y contra el movimiento insurgente.
Leona en cambio, era partidaria de la autonomía de la Nueva España, y sus numerosas lecturas la
llevaron a buscar otros compañeros que compartieran sus ilustradas inquietudes. Tal vez por
influencia de la familia Obregón, se dice que Leona comenzó a frecuentar a los Guadalupes 6 , un
grupo de personas de todas clases sociales que favorecía la autonomía y que estaba en contacto
con otros conspiradores en Valladolid, San Miguel el Grande y Querétaro.

Fuentes

6 https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Guadalupes

Mientras tanto en ese mismo año, llegaba a la ciudad de México, don Andrés Quintana Roo,
oriundo de la ciudad de Mérida, con la firme convicción de obtener el grado de licenciado, por lo
cual se matriculó en la Real y Pontificia Universidad, donde al poco tiempo terminó su bachillerato
en Artes y Cánones. Como era un requisito que los bachilleres que quisieran obtener el grado de
licenciados, tenían que practicar jurisprudencia como mínimo dos años en el despacho de un
abogado, don Andrés Quintana Roo, decidió cumplir con esta formalidad en el despacho de don
Agustín Pomposo, tío de Leona, y un renombrado jurisconsulto de la Nueva España”. El entonces
joven bachiller en artes y cánones Andrés Quintana Roo llegó en 1809 al bufet de don Agustín
Pomposo, en calidad de pasante a fin de completar los requerimientos para conseguir su título de
licenciado, cosa que ocurriría en 1811. En el tiempo que permaneció el yucateco al servicio del
licenciado Fernández de San Salvador tuvo oportunidad de tratar a Leona, y del frecuente convivio
nació el amor. 7
Sin embargo, Andrés Quintana Roo y Leona Vicario no tuvieron la autorización para casarse. Dos
fueron las causas por las que don Agustín Pomposo se negó a dar el consentimiento a Quintana
para casarse con Leona.
La primera fue porque estaba capitulado el matrimonio de Leona con don Octaviano, y la segunda
se debía a ciertas sospechas de que Andrés se hallaba involucrado en las conspiraciones a favor
del movimiento insurgente.
Terminado el plazo de pasante en el bufete de don Agustín y tras la negativa de tener la mano de
Leona, Andrés Quintana Roo salió por aquel entonces de la ciudad de México dirigiéndose a
Tlalpujahua. 8
Para entonces, Leona Vicario ya se había unido al movimiento de independencia, sin ninguna
duda, sin vacilaciones, con ese gran amor que siempre la caracterizó, convencida del triunfo del
movimiento, estableciendo correspondencia con los jefes insurgentes, en particular con López
Rayón a quien enviaba impresos a favor de la causa, así como noticias de las disposiciones realistas
con el objetivo de que los insurgentes estuvieran prevenidos, mediante un sistema de claves y
seudónimos que ella misma inventó. También utilizo nombres cifrados que tomó de sus libros
favoritos, pero en especial de Telémaco, hijo de Ulises, de Fenelón y de las Églogas de Garcilaso;
así los “Nemorosos”, los “Mayos”, los “Delindor” eran los destinatarios de los mensajes de ánimo. 9
Leona realizo varios servicios a favor de los insurgentes como mandar a reparar los relojes de los
combatientes; enviar diversos artículos necesarios como frasquitos de té y medicamentos; vender
muchas de sus pertenencias (sus joyas, sus cucharas de plata, sus rosarios, etc) para ayudar a la
causa. Incluso se comprometió a mantener a las familias de los armeros vascos más prestigiados
de México que se iban a fabricar armas a Tlalpujahua, igualmente financió los viajes de aquellos
que quisieron unirse a la rebelión. 10

7 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-ii
8 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-ii
9 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-ii
10 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-ii

A principios de 1813, el capitán realista Anastasio Bustamante aprehendió a Mariano Salazar,
cerca del pueblo Tlalnepantla, de la jurisdicción y alcaldía mayor de Tacuba. En su declaración
confesó que había llevado cartas de Leona a los insurgentes y de éstos a ella, lo que fue
comprobado con las mismas cartas que no tuvo tiempo de destruir y que sin lugar a dudas la
inculpaban. La Real Junta de Seguridad y Buen Orden acordó investigar a Leona y nombró como
Juez comisionado a don José Ignacio Berazueta, y como receptor al escribano don Julián Roldán.
Con las cartas como evidencias y la declaración de Salazar, el juez ordenó que se vigilara la casa de
Leona Vicario, pero al no tener noticias de la sospechosa, indagaron sobre su persona y se
enteraron que un día antes (domingo 28 de febrero), había salido desde muy temprano con sus
damas de compañía, doña Francisca y Mariana Fernández, a oír la misa dominical y que una vez
terminado el oficio, se habían dirigido a la Alameda, en cuyo trayecto se le había acercado una
mujer desconocida que le había informado sobre el arresto a Salazar, con lo que era evidente que
pronto llegarían a buscarla porque sospechaban que a Mariano no le había dado tiempo de
deshacer el correo. Fue en ese momento que Leona decidió huir de la ciudad de México, en
dirección de San Juanico. La muchacha acompañada por sus dos damas de compañía, pretextando
que iba a una fiesta campestre –una “Jamaica”–, salió en un coche de alquiler hasta San Juanico
donde se le unieron su cocinera y su ama de llaves.
De ahí se fueron caminando hasta Huixquilucan con la intención de llegar al campamento de López
Rayón en Tlalpujahua. Estas fueron largas jornadas a pie entre los cerros, escondiéndose de las
partidas militares, durmiendo en cualquier lado, sin agua ni alimentos. 11
Don Agustín Pomposo tampoco sabía del paradero de su sobrina, sino hasta el 2 de marzo que se
enteró que había huido de México. Aparentemente fueron pocos días los que transcurrieron para
que don Agustín tuviera conocimiento del paradero de Leona, pero antes de ir por ella: “quiso
asegurar su libertad y su vida con una gracia de indulto, que don Fernando, por tener mayor
influencia, se encargó de pedir al excelentísimo señor Virrey y obtuvo luego, fácilmente”.
Leona se negó a volver a la ciudad de México y a recibir el indulto, ya que esta aceptación la
obligaba a prometer fidelidad bajo juramento al rey, “ante el comandante militar del distrito con
asistencia del párroco y justicia del pueblo”, así como a cumplir las condiciones del indulto. Lo
único que la hizo cambiar de opinión, fue que su tío don Juan Raz y Guzmán le afirmó que podía
regresar a México sin que fuera perseguida y sin necesidad de aceptar la amnistía. Con lo cual
aceptó sin dudar que le decía la verdad y sin conocer que “el insurgente que no recibía la gracia de
indulto, era irremisiblemente procesado”.
Leona vicario fue procesada por la Real Junta de Seguridad y Buen Orden en el que fueron
apareciendo los documentos que la inculparon, entre otros los relativos a sus intentos de huida
para pasarse al campo de los rebeldes; fue sometida a interrogatorio y se presentaron las pruebas
contundentes.​ Nunca delató a sus compañeros; fue declarada culpable y se le condenó a formal
prisión y a la incautación de todos sus bienes 12 y don Fernando, hermano de don Agustín, la llevó
al Colegio San Miguel de Belén, el 13 de marzo, en calidad de reclusa forzada.

11 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-iii
12 https://es.wikipedia.org/wiki/Leona_Vicario

Leona estaba privada de todo tipo de comunicación, se le tenía prohibido tener contacto con las
colegialas y aún más, con las personas en el exterior, pero debido a su gracia y carácter hizo
amistad con sus cuidadoras. Por otro lado, los insurgentes no podían dejarla encerrada puesto que
Leona había aportado mucho al movimiento independentista. 13 Así después de varios días de estar
vigilando el movimiento del colegio, un grupo de hombres fue a rescatar a Leona cuando la
seguridad del ejército realista disminuyó, ella y el grupo de insurgentes salieron de la ciudad hacia
el sur, disfrazados “de arrieros que conducían un atajo de burros montados por varias mujeres,
entre ellas Leona disfrazada de negra.
Su fuga causó un gran revuelo dentro de la sociedad, en la que no se dejaba de hablar de lo
sucedido; por lo que Leona con su gran valentía, se ganó la admiración del pueblo mexicano. 14
Cuando llegan a Oaxaca, no contaba con nada de dinero y lo poco que tenía lo había dejado en el
Colegio de Belén, por lo que su prometido, Andrés Quintana Roo hizo todo lo que estuvo en sus
manos para poderla auxiliar. A su rescate también acudieron amigos y familiares como su primo
Manuel, don José Ignacio Aguado, don Miguel Gallardo y don Carlos María de Bustamante que
había sido nombrado Inspector General de Caballería por Morelos el 13 de marzo de 1813. 15
Bustamante abogo por Leona explicando a Morelos sobre la contribución que había hecho al
movimiento insurgente y por la penosa situación por la que estaba atravesando. A esto, Morelos
respondió de la mejor forma y envió una carta a Leona expresándole su apoyo. Posteriormente, el
gobernador insurgente de Oaxaca, el coronel don Benito Rocha, le dio 500 pesos como ayuda. Si
bien ésta entrega no fue orden de Morelos, sí estuvo al tanto de ella.
El 14 de septiembre de 1813, se creó un Congreso al que Morelos transfirió el poder total que sólo
él había envestido con anterioridad y el cual se estableció en Chilpancingo el mismo día. Fue aquí
donde Leona recibió el homenaje de Morelos y el Congreso la nombró “Benemérita”, por su valor
y sus acciones. 16 El Congreso estuvo integrado por: don José Ignacio López Rayón, el doctor Sixto
Verduzco, don José María de Liceaga, el licenciado Carlos María de Bustamante, el doctor José
María Cos, el licenciado Andrés Quintana Roo, don José María Murguía y Galardi y el licenciado
José Manuel Herrera. 17
Se eligió a Murguía como presidente del Congreso, a Andrés Quintana Roo como vicepresidente y
a Morelos como generalísimo depositario del poder ejecutivo. Murguía se vio impedido para
desempeñarse como presidente, por lo que Quintana Roo asumió ese papel. 18
El Congreso tuvo que salir de Chilpancingo perseguido por el ejército realista, en enero de 1814 e
inició una penosa marcha a través de la tierra caliente, estableciéndose precariamente en uno u
otro lugar. En Apatzingán, el 22 de octubre de ese mismo año, firmaron por fin el decreto
constitucional que los diputados habían redactado a marchas forzadas, entre mosquitos y
alimañas, perseguidos por la malaria y la fiebre en su recorrido

13 https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2918/10.pdf
15 https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2918/10.pdf
16 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-iii
17 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-iii
18 https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2918/10.pdf

Pero los diputados ya habían comenzado a tener diferencias entre ellos, así como con Morelos, y
para el 5 de noviembre de 1815, cuando el generalísimo fue capturado y fusilado el 22 de
diciembre en San Cristobal Ecatepec y el ya fragmentado Congreso se deshizo. Una parte de ellos
emprendió el camino a Tehuacán y los demás siguieron vagando por las sierras. Leona y Andrés no
siguieron a los diputados a Tehuacán, pero si al general López Rayón, que desconoció
completamente a lo que quedaba del Congreso, y lo acompañaron en su guerra de guerrillas por
los precipicios de Tierra Caliente. Leona dio muestra sobrada de su valor y entereza al rechazar los
indultos enviados por el virrey a lo largo de los años. 19
En medio de estas marchas, amenazada por las tropas realistas, el hambre y las enfermedades, en
enero de 1817 Leona dio a luz a su hija Genoveva, en una cueva cerca de Achipixtla en el ahora
Estado de México. Con la niña en un huacal, llegaron Leona y Andrés a Tlatlaya donde la
bautizaron, teniendo a Ignacio López Rayón como padrino. La pequeña familia pronto se vio
forzada a huir. Acorralados, tuvieron que ocultarse en una pequeña ranchería al borde de una
barranca: Tlacocuspa, en la sierra de Tlatlaya. Un año vivieron ahí, hasta que un ex insurgente,
Vicente Bargas, denunció su paradero y fue tras ellos. 20
Al verse amenazados, sabiendo que, de aprehenderlos sin haber pedido el indulto, los matarían a
todos, el 14 de marzo de 1818, Quintana Roo huyó después de dejar el indulto firmado. Leona y su
hija fueron conducidas a pie primero a Tejupilco y luego a Temascaltepec. Quintana Roo se enteró
de las vejaciones que había sufrido su mujer y envió su rendición y la promesa de dar todo tipo de
información, a cambio de que respetaran a Leona. El comandante de Temascaltepec, Miguel
Torres, le pidió entonces presentarse de inmediato y el virrey les concedió el indulto con la
condición de que pasaran a disfrutarlo a España. 21
Esta disposición no fue del agrado de Quintana Roo por lo que elevó dos representaciones
pidiéndole la devolución de todos sus bienes, los de Leona que habían sido confiscados de forma
arbitraria por el virrey.
Pero no fue hasta el 5 de septiembre cuando se hizo la interpretación de “sin condición o
restricción alguna”, lo que el licenciado Velasco sostuvo fue que esto significaba que la gracia de
indulto sólo los protegía a ellos dos, es decir, era un acotamiento al indulto. Asimismo afirmó que
los bienes ya habían sido confiscados y utilizados en ciertas cosas, mientras que otra parte había
sido gastada. Lo que les propuso el licenciado fue que el Cuerpo Consular de Veracruz les diera de
ocho mil a nueve mil pesos para sus necesidades del momento y también para que pudieran viajar
a España en donde debían disfrutar la gracia del indulto, esto sólo ocurriría si fuese del superior
agrado del virrey y lo mandase a pedir.
Como el virrey aprobó esta petición, se giró “una libranza de ocho mil pesos contra el Consulado
de Veracruz”. Quintana Roo aceptó este giro y se dirigió a cobrarlo; sin embargo el Consulado
carecía de los fondos necesarios para cubrir esta cantidad. 22

21 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-iv
22 https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2918/10.pdf

Con todo esto Leona y Quintana Roo llegaron a Toluca y permanecieron ahí, prácticamente en la
miseria, sin los recursos para ir a Cádiz y tampoco tenían permitido regresar a la Ciudad de México,
donde Quintana Roo hubiera podido ingresar al Colegio de Abogados, requisito indispensable para
ejercer su profesión.
Finalmente, en 1820, el virrey permitió que el matrimonio regresara a la capital, donde rehicieron
su vida. En 1821 nació su segunda hija, María Dolores. 23
Al triunfo de la independencia, la figura de Leona Vicario permaneció en la penumbra de la vida
privada, recuperando la visibilidad pública sólo en contadas ocasiones, al contrario de su esposo,
quien ocupó varios cargos políticos a lo largo de tres décadas: subsecretario de Relaciones
Exteriores durante el imperio de Iturbide; diputado por el Estado de México entre 1827 y 1831;
asesor y luego ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos durante el gobierno de Gómez Farías en
1833 y ministro de la Suprema Corte de Justicia, desde 1835 hasta su muerte.
Desde 1821, Leona solicitó a través de su esposo, que se le devolvieran sus bienes incautados por
el gobierno virreinal y fue hasta 1823 que el Congreso concedió la devolución de los bienes. A
cambio del capital (más de cien mil pesos que la nación no podía entregar en efectivo) le dieron la
hacienda pulquera y agrícola de Ocotepec en los llanos de Apan y la casa que había sido de las
cocheras de la Inquisición en la calle de los Sepulcros de Santo Domingo número 2, frente al
convento. Esta devolución sería posteriormente vista con malos ojos por los enemigos de la
pareja. 24
También por esos años Leona recibió una distinción que no esperaba: en 1827, la ciudad de Saltillo
fue nombrada “de Leona Vicario”, aunque este reconocimiento duró poco tiempo y fue seguido
por el primer ataque público que sufriera en 1828. En el número 3 de El Cardillo de las Mujeres, se
acusaba a doña Leona de defender a los españoles, por no apoyar la ley de expulsión y de haber
actuado por amor y no por patriotismo. A ello, Leona respondió con una Vindicación, en la cual
defendía su postura y achacaba a la envidia los ataques sufridos, confiaba Leona, sin embargo, que
“La equidad pública dará su debido lugar a las imputaciones de la envidia”.
Sin embargo tres años después, en 1831, bajo el gobierno autoritario de Anastasio Bustamante,
tanto Andrés como Leona fueron insultados y perseguidos. El diputado Quintana Roo había
protestado por los maltratos que el depuesto presidente Gómez Pedraza había sufrido a manos
del ministro de Guerra, eso le valió la persecución. Cuando Leona fue a reclamar a Bustamante
protección para su marido, sufrió el escarnio público: los periódicos del gobierno la llamaron
“apoderada” de Quintana Roo, que no podía defenderse solo. Respondió en la prensa a la injuria y
más arreció la burla hacia ella, de los que habían sido realistas y ahora se hallaban en altos cargos
del gobierno nacional. Eran los días en que el país se estremeció con el asesinato de Vicente
Guerrero.
El ataque más brutal fue el del ministro Lucas Alamán, a través de un artículo sin firma, en el que
decía que Leona había recibido casas y haciendas en pago de unos créditos “merced a cierto

23 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-iv
24 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-v

heroísmo romancesco, que el que sepa algo del influjo de las pasiones, sobre todo en el bello sexo,
aunque no haya leído a Madame Staël, podrá atribuir a otro principio menos patriótico”.
Es decir, se habría unido a la causa persiguiendo a su novio Andrés y por ende, no merecía que se
le hubiera premiado con propiedades.
Frente a esta canallada Leona escribió una carta al ministro y como los periódicos adictos al
régimen no quisieron publicarla, apareció en El federalista, periódico de Quintana Roo. Esa carta
es sin duda la primera publicada por una mujer en México, defendiendo su derecho a pensar por sí
misma: “Por lo que a mí toca, sé decir que mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres,
nadie ha influido absolutamente en ellas y en este punto he obrado siempre con total
independencia, y sin atender a las opiniones que han tenido las personas que he estimado. Me
persuado de que así serán todas las mujeres, exceptuando a las muy estúpidas y a las que por
efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases hay también
muchísimos hombres…” 25
Cuando los franceses pretendían invadir a México en la llamada “Guerra de los pasteles” en 1838,
Leona y Andrés dispusieron la entrega de caballos y cargas de maíz, además de todo lo necesario
para la marcha cómoda de una división. Andrés incluso estaba dispuesto a ir a pelear él mismo si
fuera necesario.
Tres años más tarde, cuando Santa Anna fue nombrado de nuevo presidente en 1841, pidió a
Andrés negociar con los yucatecos para que aquel estado no se separara de la república. Él salió
hacia Yucatán en noviembre y una vez cumplida su misión, fue secuestrado por los tejanos que
buscaban la separación de Yucatán, siendo liberado hasta enero de 1842. Para entonces, Leona se
encontraba enferma, al cuidado de su hija Dolores. A pesar de todos los esfuerzos, el 21 de agosto
de 1842 murió en su casa, en los altos de la Calle de los Sepulcros, a las nueve de la noche.
Santa Anna decretó que se le hicieran funerales de estado y acompañó el cortejo. Muchos años
estuvieron los restos de doña Leona en el Panteón de Santa Paula, pasaron luego a unirse con los
de su esposo en la Rotonda de los Hombres Ilustres y actualmente descansan en la Columna de la
Independencia.
Doña Leona recibió honores en vida y se le reconoció su labor a favor de la insurgencia, sin
embargo, a medida que pasaron los años, su figura fue borrándose poco a poco de la memoria
popular. Su nombre está grabado en letras de oro en el recinto del Congreso y varias escuelas o
pequeños pueblos se llaman como ella, sin embargo su labor a favor de la insurgencia y su valor
para defender su derecho, son poco conocidos hoy. 26

Fuentes
https://culturacolectiva.com/historia/causas-de- la-independencia- de-mexico/

25 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-v
26 http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/leona- vicario-vi

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